El cuarto lúcido es un proyecto de fotografía y arquitectura ideado en 2017 por el Centro José Guerrero y Pa-ta-ta Festival. Hasta la fecha se han realizado dos ediciones que obedecían a la misma mecánica. Se hacía una convocatoria pública a la que podían presentarse las personas interesadas. Su objetivo era la difusión de la obra de fotógrafos emergentes en diálogo con arquitectos. La propuesta comprendía dos fases diferenciadas: en la primera, los fotógrafos seleccionados debían realizar un trabajo en algún territorio de la provincia de Granada, preferentemente alrededor de un enclave monumental y tratando de captar la incidencia de la luz en las distintas estaciones del año; en la segunda, se diseñaba la puesta en sala de los resultados obtenidos con la asesoría de un arquitecto buen conocedor del espacio donde se mostraría el proyecto. Esta no es una sala de exposiciones al uso, sino un reducido espacio de paso, muy particular, que se describía en el texto con el que se anunció la convocatoria.

En la primera edición fueron seleccionados Agus Bres, David Salcedo y el colectivo LaMuta, que mostraron sus trabajos, respectivamente, en el otoño de 2018, el invierno y la primavera de 2019. La segunda edición la protagonizaron Pablo Trenor, Gregorio Reche y Emilio Pemjean, que expusieron en otoño de 2019, invierno y otoño de 2020. Todos ellos contaron con el apoyo del arquitecto invitado, Pedro Puertas, que también mostró, en verano de 2019, los vídeos y fotografías que plasman la luz recogida el 21 de junio de 2004 desde la mañana hasta el atardecer en Notre Dame du Haut en Ronchamp. De todo ello se guarda una memoria que puede consultarse en la web del Centro Guerrero y en la de Pa-ta-ta Festival.

A lo largo de las siete intervenciones mencionadas, el proyecto ha ido afinándose progresivamente, y su equipo director ha comprendido las limitaciones y los aciertos de su planteamiento original, su alcance y su potencial. Fruto de este aprendizaje, se ha desarrollado una reflexión y llegado a la conclusión de que había aún mucho recorrido por delante y margen de crecimiento. Vistas en este contexto de evaluación, las dos primeras ediciones se entienden como experiencias preliminares de algo por venir, necesarias para mejor definir el objeto de estudio, pero que, con su cumplimiento, han agotado la primera fase del proyecto.

NUEVA ETAPA

Para continuarlo, se ha estimado conveniente plantear una nueva etapa. En primer lugar, se trata de consolidar la marca ajustando más nítidamente el campo sobre el que queremos operar, unificando todo el proyecto en una sola web cuyo dominio fuera la propia marca: El cuarto lúcido. Esto es más necesario ahora porque dos nuevos socios se han sumado a la aventura: el Colegio de Arquitectos de Granada y la revista digital Engawa.

En segundo lugar, la nueva convocatoria debe concentrarse en los dos ítems esenciales: fotografía y arquitectura, renunciando a otras limitaciones para abrirla a cualquier desarrollo a partir de la ecuación posibilitada por esos términos. No conviene, y menos en tiempos de pandemia, restringir el campo de actuación a un territorio en concreto, y tampoco pedir que se trabaje una estación específica del año. También tiene que quedar claro que el asunto no es fotografía de arquitectura, sino fotografía y arquitectura en todos los sentidos en que quiera entenderse la relación, no necesariamente del registro objetivo de un edificio con un criterio puramente descriptivo, pues también podrán proponerse huellas subjetivas de un habitar, hallazgos de cualquier tipo en lugares concretos, abstracciones formalistas, construcción de imágenes, etc.

En fin, cada capítulo de la nueva etapa no debe agotarse en la parte propiamente expositiva, sino que se implementarán una serie de actuaciones para expandirla, dinamizándola y multiplicando sus efectos discursivos, profesionales y sociales.

Un proyecto ideado